Cada uno de nuestros anillos de resina nace de un pequeño hallazgo: una flor silvestre, una semilla curiosa, un fragmento vegetal único. Paula y Miguel los recolectan con cuidado durante sus paseos por la costa gallega, y después los encapsulan en resina cristalina, conservando su forma y color con una delicadeza que solo la artesanía permite.
El resultado son piezas ligeras, cómodas y llenas de matices. La transparencia de la resina actúa como una lupa natural, revelando detalles invisibles a simple vista. Ningún anillo es igual a otro: cada uno cuenta su propia historia vegetal, irrepetible.
Perfectos para quienes buscan joyas diferentes, estos anillos combinan con facilidad con estilos casuales o más cuidados, aportando siempre un toque personal y poético.